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Así de crudo

A veces, en la vida, la cruda realidad es difícil de aceptar. La realidad es que vivimos en un mundo cambiante pero muy global, también en el mercado del crudo, y debemos adaptarnos al cambio, aunque nos cueste. En este caso, debemos adaptarnos al hecho de cuando nos dijeron digo, ahora nos dicen Diego en cuanto a la situación de la industria petrolera en Oriente Medio. Durante las últimas semanas, el mercado del petróleo ha experimentado un cambio significativo. Tras el fuerte repunte de los precios provocado por las interrupciones del suministro derivadas del conflicto en torno al estrecho de Ormuz, la situación ha evolucionado rápidamente hacia un escenario de mayor oferta y expectativas de superávit para 2027. Como consecuencia, los precios del crudo han mostrado una tendencia bajista y las señales del mercado apuntan a un mayor debilitamiento.

Uno de los principales factores que explica esta evolución es la rápida recuperación del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de exportación de petróleo del mundo. Aunque inicialmente se esperaba una recuperación más lenta tras las restricciones sufridas durante el conflicto, el volumen de buques petroleros ha aumentado con suma rapidez y las exportaciones de los principales productores del Golfo Pérsico se aproximan ya a niveles cercanos a los previos a la crisis. Este restablecimiento del suministro está incrementando la disponibilidad de crudo en los mercados internacionales.

Sin embargo, esta recuperación de la oferta coincide con la persistencia de dos factores que ya habían permitido compensar gran parte de la reducción del suministro durante los meses anteriores. Por un lado, Estados Unidos mantiene unas exportaciones netas de petróleo excepcionalmente elevadas, muy superiores a las registradas hace un año. Por otro, las importaciones chinas de crudo continúan situándose en niveles reducidos debido a una demanda interna todavía débil y a una menor actividad de las refinerías del país.

La combinación de estos dos elementos genera un importante exceso de oferta. Mientras el petróleo procedente de Oriente Medio vuelve progresivamente al mercado, las elevadas exportaciones estadounidenses y la limitada demanda china reducen la capacidad del mercado para absorber los nuevos volúmenes disponibles.

Las señales enviadas por los mercados financieros también reflejan este cambio de escenario. La curva de futuros del Brent ha pasado de una situación de backwardation, característica de mercados con escasez de oferta inmediata, a una estructura de contango, en la que los precios futuros son superiores a los precios al contado. Esta configuración suele interpretarse como un indicador de abundancia de suministro a corto plazo. Los precios del Brent, del WTI y del crudo de Dubái han retrocedido hasta situarse incluso por debajo de los niveles previos al inicio del conflicto.

La demanda de petróleo sigue siendo relativamente sólida. En consecuencia, el exceso de oferta actual responde fundamentalmente al incremento del suministro de petróleo y no a un desplome generalizado del consumo energético.

De cara a 2027, las perspectivas continúan siendo bajistas. Las previsiones contemplan un importante superávit de producción como consecuencia del aumento esperado de la oferta procedente de varios países. Entre ellos, destacan Emiratos Árabes Unidos, tras su salida de la OPEP; Irán, favorecido por un alivio de las sanciones internacionales; Venezuela, cuya producción ha aumentado más de lo previsto; y Estados Unidos, cuya producción continúa creciendo. Al mismo tiempo, la demanda mundial se recuperará parcialmente tras la caída experimentada durante el conflicto, aunque permanecerá ligeramente por debajo de las estimaciones iniciales.

En este contexto, adquiere relevancia el volumen mínimo de petróleo que debe atravesar el estrecho para equilibrar el mercado mundial. Las estimaciones indican que basta con que el flujo alcance aproximadamente el 65 % del nivel previo al conflicto para que desaparezca la escasez y vuelva a producirse un excedente de oferta. Dado que la recuperación actual del tráfico apunta a superar ampliamente ese umbral, el escenario más probable es la acumulación de inventarios comerciales durante 2027 y una presión adicional a la baja sobre los precios.

De este modo, el mercado petrolero ha pasado en pocas semanas de una situación de fuerte tensión por problemas de suministro a otra caracterizada por una oferta abundante y expectativas de superávit. Aunque persiste una prima de riesgo asociada a la posibilidad de nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz, el escenario central apunta a una evolución moderadamente bajista del precio del Brent durante los próximos trimestres como consecuencia del crecimiento de la producción mundial.

Cierre de redacción 8 de julio de 2026