Vivimos en una burbuja que va a velocidad de crucero, y nuestro día a día nos impide pensar en nosotros. Sin embargo, desgraciadamente, la vida está llena de obstáculos, y los que nos dedicamos a los seguros de vida lo tenemos presente cada día. Entrar en una nueva realidad, como puede ser una invalidez, no significa bajar los brazos; haciendo el símil con el ciclismo, un deporte que me encanta, se trata de una ascensión con un desnivel importante que se debe superar con esfuerzo y voluntad, sin detenerse día tras día.
Sufrir una invalidez te cambia la vida de arriba abajo en milésimas de segundo, por poner un ejemplo y que todos podamos visualizarlo, podemos mencionar a Christopher Reeve, el mítico Superman. Personalmente, fue un gran impacto para mí el día que salió la noticia de su accidente, y es necesario saber que la realidad es completamente diferente a la ficción.
Nuestra mente no está preparada para este choque y, además de ser un golpe muy fuerte, toca empezar de cero con todo, rehacer la rutina, el día a día y adaptarse a este nuevo paradigma, empezando por acondicionar el hogar, el coche, la movilidad personal, etc. Es decir, un coste importante y que llega completamente de imprevisto, pero que podemos al menos cubrir este imprevisto.
Para entenderlo, antes debemos estudiar las cifras de Andorra para situarnos.
Las estadísticas indican que el número total de hogares en el país era de 41.765, según los registros de población estimada el 31 de diciembre de 2023, y el número total de personas residentes de 85.101 en la misma fecha (último registro que tenemos).
Cabe destacar que en 2023, del total de 41.765 hogares que había en el país, el 47% (19.632) eran unipersonales, es decir, con un solo miembro. Este dato es importantísimo.
Entrando a estudiar su perfil, estas personas que viven solas, también llamadas singles, se caracterizan por ser personas autosuficientes, mayores de 25-30 años, sin cargas familiares, libres y con estabilidad económica. El single intenta mimarse y permitirse pequeños placeres periódicos.
La relevancia de este perfil radica en el creciente número de personas que forma parte de este target y que ha ido al alza en los últimos años.
Frente este hecho, las compañías de seguros buscamos que nuestros asegurados puedan disponer de los mejores servicios y tenemos en cuenta todas las situaciones personales, también las de los singles. Este perfil de personas centra una gran parte de su preocupación en la posibilidad de sufrir una invalidez, porque eso sí que le puede suponer un problema el día de mañana, en caso de que suceda cualquier siniestro, y además siendo una persona relativamente joven con muchos años de vida por delante.
Para dar respuesta a esta necesidad, existen seguros de vida riesgo específicos y dirigidos a personas sin cargas familiares o a personas preocupadas por tener cobertura, especialmente en caso de sufrir una invalidez. La particularidad de estos productos es que son unipersonales, que tienen como garantía principal la muerte, así como la invalidez del asegurado, y que el capital de invalidez es muy superior al de muerte. Un ejemplo es Creand Vida Singles, única en el Principado, que tiene como característica principal que el capital de invalidez es 10 veces mayor que el de muerte. También tienen garantías complementarias, como el adelantamiento de gastos de sepelio y horas de servicios asistenciales de atención domiciliaria.
Vivir solo ya no tiene los prejuicios que tenía hace 3 o 4 décadas. Hoy en día, los singles tienen un significado más amplio y son tomados en cuenta como otro público objetivo por determinados productos y servicios que se adaptan más a sus necesidades.

Diari d’Andorra, 12.03.25