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Saber interpretar los datos que generamos crea valor

Hablamos de digitalización, innovación e inteligencia artificial, pero ¿sabemos que lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de la datificación y la data literacy?

La datificación es el proceso de generar datos. Todos los días, en la vida personal y la profesional, estamos generando datos constantemente. Con los móviles, cuando nos movemos o cuando accedemos a las aplicaciones. Con los relojes, cuando generamos datos de salud o miramos los pasos que damos y las horas que dormimos, etc. Los electrodomésticos, los altavoces, los televisores, los termostatos, las neveras, las lavadoras y otros aparatos con sensores también generan datos. Cuando navegamos por internet y cuando interactuamos con las redes sociales, generamos datos y lo hacemos en tiempo real.

Esto puede tener una parte negativa (facilitamos el acceso a nuestra intimidad), pero debemos utilizar la datificación a nuestro favor. Para las empresas, la datificación y una buena orientación a los datos será la clave para diferenciarse en el mercado global. 

Gracias a la tecnología, disponemos de unas redes terrestres y aéreas que transmiten estos datos a unas velocidades que antes eran impensables y que nos permiten que podamos acceder a ellas en tiempo real. No debemos olvidar que el coste bajo del almacenamiento hace que tengamos la posibilidad de guardar los datos en diferentes nubes y que, según la cantidad de datos que queramos grabar, el coste es gratuito.

Los datos son los responsables de acelerar la digitalización de una empresa y de hacer innovación, y sin ellos no tiene sentido hablar de inteligencia artificial.

Cuando hablamos de digitalizar las empresas, queremos decir optimizar procesos y automatizarlos. Innovar es crear nuevos productos y servicios para ser diferenciadores. La utilización de la inteligencia artificial en las empresas nos permite detectar patrones de comportamiento de nuestros clientes para ofrecer productos personalizados, entender qué debemos hacer para obtener los resultados presupuestados en un futuro y poder predecir qué ocurrirá si realizamos una determinada acción. En definitiva, digitalizar, innovar y utilizar la inteligencia artificial permitirá detectar nuevas oportunidades de negocio.

Cuando tomamos conciencia de la datificación, el segundo paso que debemos dar es plantearnos si sabemos trabajar los datos y por eso introducimos el segundo concepto, que es la data literacy.

La data literacy, que se traduce como “alfabetización de los datos”, es el proceso de leer los datos, trabajarlos y saber comunicarlos. Podemos decir que es como hablar un idioma: si lo aprendemos y utilizamos será una habilidad profesional más, que nos ayudará en la vida personal y profesional. La data literacy implica desarrollar una alta capacidad analítica.

Si profundizamos más, el primer paso de la data literacy es la capacidad de leer los datos. Cuando vemos una representación, ya sea en una tabla o un gráfico, debemos hacernos tres preguntas: ¿Los datos que tengo son representativos? ¿Los datos cumplen con el criterio de una buena representación? Y finalmente, ¿la interpretación de los datos está distorsionada? Cuando nosotros leemos un gráfico, debemos saber que quien lo ha hecho tiene una intención, que quiere transmitir un mensaje.  Dos representaciones distintas de los mismos datos pueden hacernos percibir realidades diferentes. Lo podemos ver con un ejemplo:

¿Qué gráfico cree que presentará un departamento de relaciones humanas a los accionistas si quiere aumentar el sueldo a los trabajadores?

En segundo lugar, debemos trabajar los datos: crearemos una hipótesis, buscaremos y capturaremos los datos; es muy importante guardarlos aplicando principios de seguridad, limpiarlos y refinarlos, analizarlos y saber que caducan y que debemos actualizarlos.

Por último, el tercer paso de la data literacy es aprender a comunicar los datos. Debemos preguntarnos: ¿Qué mensaje queremos transmitir? ¿A quién? ¿En qué soporte lo haremos? Y por último, ¿qué tipo de reacción queremos conseguir?

Cuando las personas que trabajan en una organización tienen integrada la datificación y la data literacy en su flujo de trabajo, ¿podemos decir que la empresa se basa en datos? La respuesta es que por ahí se empieza. Pero esto da para otro artículo.

La conclusión es que es positivo que tomemos conciencia de que todos estamos inmersos en la datificación.  Aplicar la data literacy es una habilidad analítica que nos proporcionará una ventaja personal y profesional en nuestro puesto de trabajo, que nos permitirá diferenciarnos. De nosotros depende sacar provecho de ello. ¿Empezamos?

Artículo publicado en el Diari d’Andorra el 21.09.23

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