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Diésel: nunca antes fue tan importante para los mercados financieros

¿Por qué se está distanciando tanto la evolución del precio del diésel de la evolución del precio del petróleo (precio del barril de brent y del West Texas)? Este tema no es baladí, ya que lo que les toca el bolsillo a los consumidores es, cada vez que tienen que repostar, el precio del diésel.

El margen de refino ha alcanzado máximos históricos, con los futuros del diésel en Europa cotizando una prima récord frente al barril de brent.

El margen de refino (comúnmente llamado crack spread) es la diferencia entre el coste del petróleo crudo (la materia prima) y el valor de venta de los productos refinados obtenidos de él (como el diésel, la gasolina o el queroseno). En términos sencillos: es el beneficio bruto que obtiene una refinería por transformar un barril de crudo en combustibles listos para el consumo.

Habitualmente, en condiciones estables de mercado, este margen suele oscilar entre los 3 y los 7 dólares por barril. Sin embargo, los futuros del diésel en Europa cotizan con una prima o diferencial récord que ha llegado a superar los 100 dólares por barril por encima del crudo brent.

Esta desconexión histórica, en la que el diésel se encarece drásticamente más rápido que el propio crudo, se debe a un grave cuello de botella industrial y geopolítico provocado por varios factores estructurales:

El mercado sufre una escasez física de refinerías operativas capaces de abastecer la demanda europea. Los ataques con drones a infraestructuras clave del refino en Rusia y los bloqueos y prolongados cortes logísticos derivados del conflicto en Oriente Medio han retirado del mercado global millones de barriles diarios de capacidad de procesamiento. Al haber suficiente petróleo crudo pero pocas plantas operativas para procesarlo, el diésel disponible se ha vuelto escaso y caro.

Históricamente, Europa dependía de la importación masiva de gasóleo ruso a bajo coste debido a la cercanía y la infraestructura de oleoductos. Con los vetos y las sanciones comerciales, la Unión Europea se ve obligada a buscar diésel en mercados mucho más lejanos como Estados Unidos, India o Corea del Sur. Esto dispara los costes logísticos y los fletes de transporte marítimo, además de forzar a Europa a competir directamente en precio contra los compradores asiáticos.

Las reservas estratégicas de destilados en Occidente se encuentran en mínimos no vistos en más de una década. El mercado de futuros cotiza con un fuerte recargo debido al temor a que la capacidad disponible no baste para cubrir la calefacción y el transporte pesado durante los meses más fríos del año.

Ante el encarecimiento global de la energía, Estados Unidos ha barajado imponer prohibiciones o límites a sus propias exportaciones de diésel para proteger sus precios internos. Como el país norteamericano ha pasado a cubrir más del 50 % de las necesidades de importación de diésel de Europa, el simple temor a un veto estadounidense ha inyectado una prima de riesgo adicional en los futuros de diésel en Europa.

Este último punto es definitivo para los activos financieros: la inflación (al alza) es una realidad. Desde la perspectiva de la inflación, el diésel consumido por los consumidores de la zona euro representa aproximadamente el 1,5 % de la cesta del IPC. Dicho de otro modo, si el precio del diésel se duplicara, el IPC de la zona euro aumentaría muy rápidamente, un 1,5 %. Los bancos centrales cambian su discurso en función de la evolución que esperan de la inflación y los activos financieros reaccionan a los cambios en los tipos de interés.

El precio del petróleo —y en este caso de sus derivados, entre ellos el diésel— es el que marca el camino; nunca antes fue tan importante. Últimamente es un quebradero de cabeza para los inversores. Sin embargo, el propio riesgo de una inflación al alza, derivada del consumo privado puede al mismo tiempo ser un freno para el precio del petróleo, ya que la demanda ha demostrado ser algo elástica.

A los mercados en general les ha dolido la subida del precio del petróleo y sus derivados. Pero podemos terminar con un halo de esperanza: cabe pensar que el hecho de que el precio del petróleo sea “la cosa a vigilar” podría poner un techo a su cotización. Habrá que encontrar una solución.

 

Cierre de redacción: 9 de octubre de 2026

Escrito por
Miguel Ángel Rico Bernabé
Miguel Ángel Rico Bernabé
Director de Inversiones de Creand Asset Management en España