Según el último Eurobarómetro disponible sobre la forma en que los europeos interactuamos con los servicios financieros, el 73% declara sentirse cómodo utilizando la banca en línea. Se trata de un dato significativo que supone un gran avance, pero si lo comparamos con los países nórdicos, que cuenta con tasas de adopción superiores al 90%, se pone de relieve la necesidad de acelerar la transformación digital para llegar a todos con servicios seguros e inclusivos. En una sociedad enfocada en la productividad, en la que todo el mundo camina deprisa por la calle mientras responde una llamada o envía un WhatsApp para alcanzar el siguiente objetivo del día, las entidades estamos obligadas a adaptarnos para dar respuesta a estos nuevos hábitos que exigen inmediatez y ubicuidad para seguir acompañando a nuestros clientes. La transformación digital ha pasado de ser una opción a ser una necesidad para seguir siendo competitivos.
A menudo tendemos a asociar la transformación digital con la tecnología. Y es imprescindible escoger bien las tecnologías que nos permiten mejorar la eficiencia y aportar más valor, como por ejemplo la nube, la inteligencia artificial, la robotización y la cadena de bloques. Sin embargo, a pesar de ser un medio esencial, la tecnología no puede existir por sí sola.
La adopción de estas nuevas palancas tecnológicas debe ir acompañada de la revisión de los procesos, evitando la digitalización estricta y redefiniéndolos de tal modo que nos permitan evolucionar hacia servicios centrados en el cliente con experiencias personalizadas, accesibles y seguras.
Pero nada de esto tiene sentido sin lo más esencial: las personas. Por un parte, es necesario formar al equipo humano en nuevas competencias y motivarlo a adoptar nuevas formas de trabajo que requieren colaboración, agilidad y aprendizaje continuo. Y los responsables debemos actuar como facilitadores del cambio, ya que la transformación es también cultural o no lo es.
Y, por otra parte, tenemos a nuestros clientes, que nos exigen inmediatez y nuevos servicios en un entorno amigable y seguro. En Creand estamos inmersos en nuestro viaje hacia una transformación digital que dé respuesta a las necesidades de nuestros clientes, como el lanzamiento de una nueva banca en línea con una experiencia de cliente redefinida y sin fricciones, que da respuesta a las demandas del mercado actual y que nos sitúa como referentes en Andorra.
Esta misma banca en línea nos ha permitido hacer fácil lo más difícil: democratizar el acceso al servicio de custodia, compraventa y traspaso de criptoactivos. Asimismo, hemos lanzado el servicio de API para nuestros clientes, permitiendo la integración con sus sistemas. Para poder ofrecer estos servicios con garantías y proteger a nuestros clientes, ha sido necesario invertir en seguridad, tanto mediante acciones de concienciación como aplicando medidas de acceso más robustas en la banca en línea.
Con el fin de incrementar la eficiencia operativa, también estamos haciendo una apuesta por automatizar las tareas de menor valor añadido y prestar atención a lo más importante: atender a nuestros clientes. Para conseguirlo, estamos trabajando con metodología business process management (BPM) y la robotización (RPA), buscando la mejora continua y la trazabilidad.
La transformación digital ya no es un hito con un principio y un fin, sino que se trata de un camino en constante evolución que requiere dedicación, inversión y compromiso.
No podemos olvidarnos de que, por mucha tecnología que apliquemos, la esencia de nuestros 75 años de historia se basa en personas que ofrecen soluciones y servicios a personas. Queremos seguir acompañando a nuestros clientes, independientemente de la distancia.
Diari d’Andorra, 27.11.2025
