A finales de septiembre, el tipo de cambio EUR/USD rompió su rango de cotización acumulado en lo que va del año, y cayó bruscamente debido a que varios factores macroeconómicos adversos lastraron la moneda común.
Los precios de la energía han seguido aumentando sin que se vislumbre una solución al conflicto con Irán. El estrecho de Ormuz no solo permanece prácticamente cerrado, sino que los rebeldes hutíes también han atacado las rutas alternativas de transporte de petróleo de Arabia Saudí. Como resultado, el precio del petróleo crudo ha vuelto a superar los 100 dólares por barril. Los consumidores y las empresas europeas están soportando la peor parte de este vertiginoso aumento de los costes energéticos, lo que podría poner en peligro el crecimiento económico de la región.
Ante las persistentes presiones inflacionistas, el Banco Central Europeo aplicó otra subida de tipos en septiembre y mantuvo una postura claramente restrictiva. Si bien unos tipos de interés más elevados normalmente respaldarían al euro, una Reserva Federal con una postura más restrictiva de lo esperado permitió que el dólar se fortaleciera agresivamente frente a la mayoría de las principales divisas.
A estos problemas se suman las incertidumbres políticas en los países centrales de la zona euro. La coalición de centroderecha alemana, liderada por el canciller Friedrich Merz, se enfrenta a una impopularidad sin precedentes, además de sufrir importantes derrotas en las elecciones estatales. Paralelamente, Francia se enfrenta a una grave crisis presupuestaria bajo un parlamento fragmentado e inestable, donde los sucesivos gobiernos no han logrado aprobar medidas de austeridad en medio de una deuda pública récord y protestas internas generalizadas.
En definitiva, el tipo de cambio EUR/USD refleja la fortaleza económica relativa, los diferenciales de tipos de interés y la estabilidad política entre Estados Unidos y la Eurozona. A corto plazo, Estados Unidos tiene claramente la ventaja.
Cierre de redacción: 9 de octubre de 2026