Nada nuevo bajo el sol veraniego. Los tipos de interés se mantienen sin cambios tras la reunión de julio del BCE. Aunque Lagarde reconoce que todavía no se observan efectos de segunda ronda, el resto de sus mensajes en la rueda de prensa han sido alertando del riesgo de una mayor inflación y de la capacidad del BCE para volver a subir los tipos de interés. De este modo, tiene sentido que el mercado interprete que el BCE subirá los tipos de interés dos veces más este mismo año. De hecho, parece que salvo que el petróleo retroceda de manera importante (hoy vuelve a flirtear con el nivel de los 100 dólares por barril), el máximo organismo monetario europeo volverá a subir los tipos de interés para evitar ir por detrás de la curva como les sucedió en 2022.
Septiembre se perfila como el momento más adecuado para una reevaluación más profunda ya que contará con nuevas proyecciones y con más datos macro que permitirán valorar con mayor claridad cuál es el escenario más probable para la inflación a medio plazo, esta reunión de julio se puede calificar como una pausa veraniega.
El mercado de renta variable ha reaccionado con ligeras caídas, presionados por subidas adicionales en las TIRes de los bonos, que ya marcan máximos de varios años. Asimismo, el dólar se aprecia contra el euro después de las declaraciones de Lagarde. Por otro lado, los futuros meten en precio que en septiembre habrá una nueva subida de los tipos de interés.