En 2025, el mercado global de secundarios llegó a los 240.000 millones de dólares
La cifra es 240.000 millones de dólares. Este es el volumen que alcanzó el mercado global de secundarios en 2025: un 48 % más que el año anterior, un récord histórico y la primera vez que esta industria supera la barrera de los 200.000 millones de dólares. Para dimensionarlo, hace poco más de una década, en 2013 este mercado apenas movía26.000 millones.
Conviene explicar qué es el mercado de secundarios porque, pese a su tamaño, sigue siendo un gran desconocido para el inversor particular. Cuando invertimos en un fondo de private equity, deuda privada o infraestructuras, asumimos un compromiso a largo plazo (habitualmente 10 años o más) con escasa liquidez por el camino. El mercado secundario es, precisamente, el lugar donde esa iliquidez encuentra salida: permite a un inversor vender su participación en un fondo antes de su vencimiento, y a otro comprarla, normalmente con descuento sobre el valor liquidativo.
¿POR QUÉ HA CRECIDO TANTO?
La respuesta está en la escasez de distribuciones. El entorno de tipos altos y un mercado de salidas ralentizado han hecho que los fondos devuelvan capital a sus partícipes a un ritmo históricamente bajo. Ante esa falta de liquidez, muchos inversores institucionales han recurrido al mercado secundario no tanto por necesidad como por gestión activa de cartera: reequilibrar posiciones, reducir sobreasignaciones o rotar hacia nuevas oportunidades. El secundario ha dejado de ser una vía de escape para convertirse en una herramienta de construcción de cartera.
DOS MOTORES: LP-LED Y GP-LE
El mercado se divide en dos grandes bloques. Las operaciones lideradas por inversores(LP-led), en las que un partícipe vende su posición, sumaron 125.000 millones, el 52 % del total. Y las lideradas por gestores (GP-led) alcanzaron 115.000 millones, un 53 % más que en 2024. En este segundo bloque destacan los fondos de continuación (CV, por sus siglas en inglés), vehículos mediante los cuales una gestora traspasa uno o varios activos de un fondo antiguo a uno nuevo, permitiendo salir a quien lo desea y seguir acompañando alas mejores compañías a quien quiere permanecer. Es una de las tendencias más relevantes del sector.
VIGILAR EL PRECIO
El apetito comprador es enorme. El capital específicamente dedicado a secundarios marcó un récord de 327.000 millones y, sumando el de inversores tradicionales y el apalancamiento disponible, la capacidad total de compra ronda los 477.000 millones. Toda esa demanda ha estrechado los descuentos: el precio medio de las carteras se situó en el 87 % del valor liquidativo, con las estrategias de buy out cotizando al 92 %. Cuanto más caro se compra, menor es el colchón de seguridad. Aquí la disciplina es clave: comprar barato no garantiza nada, pero comprar caro sí penaliza.
EL ASESORIMIENTO, LA PIEZA CLAVE
Y es que, en secundarios, como en el resto de mercados privados, la dispersión de resultados es enorme y la diferencia de rentabilidad entre gestores es abismal. Por eso, el verdadero valor no está solo en acceder a la clase de activo, sino en cómo se incorpora ala cartera.
Aquí es donde el asesoramiento profesional se vuelve decisivo: decidir qué peso deben tener los secundarios frente a la inversión en primarios, cómo combinar ambos para suavizar la curva-J, en qué añadas y estrategias entrar y a través de qué gestores hacerlo. El asesor, además, dimensiona el compromiso de iliquidez que cada inversor puede asumir, planifica el ritmo de llamadas de capital y distribuciones, y encaja los mercados privados dentro de una estrategia patrimonial coherente y disciplinada.
En una clase de activo donde los mejores gestores suelen ser los menos accesibles y donde un error de construcción se paga durante años, contar con un acompañamiento profesionalizado marca la diferencia entre aprovechar la oportunidad y quedar atrapado en una posición equivocada.
En definitiva, los secundarios se han consolidado como una de las piezas más dinámicas de los mercados privados. Ofrecen una entrada más diversificada, con carteras ya invertidas, menor curva-J y una visibilidad sobre los activos que la inversión en primarios no permite.
Pero, como toda la industria, no se explican solos: exigen profesionalización, análisis y, sobre todo, un buen asesoramiento que sepa integrarlos en la cartera de cada inversor. Los 240.000 millones no son solo un récord; son la señal de que una parte cada vez mayor de la economía real se gestiona, se compra y se vende fuera de los mercados cotizados, y de que acceder a ella bien acompañado es más importante que nunca.
Funds People 06/07/26