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IRPF 2025: más apoyo a las familias y a la vivienda en una campaña con novedades relevantes

La campaña del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) correspondiente al ejercicio 2025 ya está en marcha. Desde el 1 de abril y hasta el 30 de septiembre, la mayor parte de los residentes fiscales en el Principado de Andorra están obligados a presentar su declaración. Este año, el proceso llega con cambios significativos derivados de la Ley 5/2025, orientada al crecimiento sostenible y el refuerzo del derecho a la vivienda.

Reducciones familiares: incremento y nuevas ayudas

Una de las principales novedades afecta a las reducciones familiares, que experimentan un aumento destacable. En concreto, la reducción por descendientes menores de 25 años pasa de 750 a 1.000 euros anuales por hijo, siempre que este conviva con el contribuyente o dependa económicamente de él. Este incremento también se aplica a los ascendientes mayores de 65 años en situación de dependencia y otros supuestos asimilados, como la tutela o el acogimiento.

Además, en casos de discapacidad o dependencia, estas reducciones se incrementan en un 50 %, hasta alcanzar los 1.500 euros.

Como novedad relevante, se incorpora una reducción de hasta 300 euros por matrículas de educación superior, una medida hasta ahora inexistente que busca aliviar la carga económica de las familias.

Como es habitual, estas reducciones se prorratean entre los contribuyentes con derecho a su aplicación.

Vivienda: eje central de la reforma fiscal

El ámbito de la vivienda se convierte en el principal eje de la reforma fiscal de este ejercicio. La reducción por inversión en vivienda habitual se mantiene en el 50 % de las cantidades satisfechas —incluyendo amortización, intereses y gastos asociados—, pero el límite anual se incrementa de forma significativa, pasando de 1.000 a 5.000 euros.

Paralelamente, se introduce una nueva reducción equivalente para inversiones destinadas al alquiler a precio asequible, con similares condiciones. Esta medida pretende incentivar la oferta de alquiler en un contexto de fuerte tensión en el mercado inmobiliario andorrano.

Además, se incorpora un incentivo adicional para los propietarios que destinen viviendas al alquiler residencial. En estos casos, se permite incrementar en un 10 % los gastos deducibles asociados a los ingresos del alquiler, siempre que se cumplan determinados requisitos: el precio no puede superar los 9 euros por metro cuadrado ni los 1.250 euros mensuales.

Sin embargo, este beneficio no se aplica cuando el alquiler se considera una actividad económica, situación que se da cuando se dispone de seis o más inmuebles en arrendamiento o cuando los ingresos anuales superan los 100.000 euros.

Inversiones financieras: sin cambios, pero con aspectos clave que conviene tener en cuenta

Por lo que respecta a la fiscalidad de las inversiones financieras, no se registran cambios respecto a ejercicios anteriores. Sin embargo, es especialmente relevante aplicar correctamente los convenios para evitar la doble imposición internacional (CDI). De lo contrario, los contribuyentes pueden soportar retenciones superiores a las previstas, especialmente en rentas de fuente extranjera como los dividendos.

Este sobrecoste, además, no es deducible en Andorra, reduciendo la rentabilidad final de la inversión. Un caso habitual es el de España, donde la retención sobre dividendos puede reducirse del 19 % al 15 % si se aplica correctamente el convenio vigente.

Por otra parte, en relación con las inversiones en moneda extranjera, se mantiene el criterio administrativo según el cual los rendimientos deben calcularse en euros, aplicando el tipo de cambio en el momento de la inversión y en el de la desinversión. Este punto, aunque no es una novedad normativa, es especialmente relevante en la práctica, ya que implica que el componente divisa forma parte del resultado fiscal de la operación.

Este tratamiento puede tener consecuencias distintas según el tipo de activo. En productos que tributan como los bonos, las variaciones del tipo de cambio pueden generar un impacto fiscal efectivo. Por el contrario, en activos con rentas exentas, como determinadas plusvalías en acciones con participación no sustancial, este efecto es neutro.

Un entorno fiscal cada vez más exigente

En conjunto, las novedades del IRPF 2025 refuerzan el apoyo a las familias e introducen medidas claras para facilitar el acceso a la vivienda, una de las principales preocupaciones actuales en el país. Sin embargo, la normativa fiscal sigue evolucionando y ganando complejidad.

En este contexto, la presentación de la declaración deja de ser un trámite meramente administrativo para convertirse en un ejercicio que requiere conocimiento y planificación. Para muchos contribuyentes, contar con asesoramiento especializado ya no es una opción, sino una necesidad para optimizar su situación fiscal y evitar errores que pueden resultar costosos.

Article publicado en el Diari d’Andorra el 23 de abril del 2026

Escrito por
Autor post
David Bescós Puchal
Director de Planificación Patrimonial de Creand Crèdit Andorrà