Acabamos otro curso escolar. Un curso que ha estado lleno de matemáticas, historia, geografía y naturales. Un curso lleno de actividades extraescolares como inglés, kárate y piano. Pero nos hemos olvidado de algo (como siempre): ¿cuándo estudiaremos economía?
A partir de ahí abro el artículo a todos los públicos porque mi pregunta no va solo para los escolares. ¿Cuándo y quién estudia economía? Si nos paramos a pensar en ello, un grupo muy reducido de la población se dedica activamente a estudiar qué es, cómo funciona y qué implicaciones tiene en la vida real todo lo relacionado con las ciencias económicas.
Con esto no quiero decir que todos debamos ser unos expertos. No me refiero tampoco a que todo el mundo sea un inversor de primer nivel realizando operativa diaria, pero sí que nadie se quede sin entender los conceptos básicos que le permitan mejorar su calidad de vida.
Esta frase suena muy fuerte, pero lo cierto es que el dinero nos puede ayudar o amargar la vida, y no solo el hecho de tenerlo sino también saber utilizarlo. Pienso en quien lo necesita, como por ejemplo cuando debemos pedir una hipoteca. ¿Cuántos de vosotros hubierais agradecido haber estudiado los conceptos del tipo de interés, el TIN, la TAE, tipo fijo y tipo variable antes del momento clave, que es cuando realmente necesitas el préstamo y tienes poco tiempo, muchos conceptos y quien te lo explica es quien te dejará el dinero? Pienso también en quien tiene capacidad de ahorro, pero debido a esta falta de conocimientos tiene el dinero quieto, perdiendo poder adquisitivo por culpa de la inflación y perdiendo la oportunidad de hacer que el dinero trabaje para él. Y finalmente, pienso también en quien tiene dinero y quiere rentabilizarlo, tiene más tiempo para familiarizarse con los conceptos de la bolsa, la renta fija, las divisas, los fondos de inversión, los productos alternativos, el interés simple, el interés compuesto, los dividendos, los cupones… y un largo etcétera, pero la primera vez siempre da miedo, y si la primera vez es cuando tenemos 50 años, da más miedo que cuando tenemos 20. Porque no desterramos la idea que oímos a menudo de “cuando tenga dinero ya invertiré”. Para empezar a invertir no son necesarias grandes cantidades. No, es justamente a la inversa: para tener dinero debemos invertir.
De esta forma, pues, creo que es evidente que la economía es algo que nos afecta a todos, porque todos vivimos en una sociedad en la que el dinero es un elemento común. Unos lo utilizarán para unas cosas y otros para otras cosas. Pero todos debemos saber utilizarlo porque, al fin y al cabo, es un medio, no un fin en sí mismo. Es importante también que tengamos siempre esto en mente. Debemos desmitificar el dinero. Nos sirve y debe ayudarnos, no debemos trabajar nosotros para él sino él para nosotros porque en sí mismo no sirve para nada, sirve para gastarlo o invertirlo y, ya sea una cosa u otra, debemos hacerlo de la mejor manera.
De momento, sea cual sea la situación en la que estéis, os he dejado algunos conceptos para ir repasando durante el verano. Sin embargo, y aunque la economía no descansa nunca, ahora viene el verano y de cara al próximo curso nos podemos plantear, a cualquier edad, si valdría la pena dedicar unas horas a reforzar los conocimientos que tenemos en temas económicos. Ahora bien, la educación financiera no debe recaer solo en el sistema educativo. Familias, medios de comunicación, empresas e instituciones tenemos también un papel fundamental. En Creand creemos firmemente en la importancia de contribuir a la formación económica de la sociedad. Por eso colaboramos con escuelas, organizamos talleres y elaboramos contenidos pensados para todos los públicos.
Porque, mirándolo bien, formarnos en economía no es solo una cuestión de interés personal: es una herramienta de libertad. Cuando entendemos cómo funciona el dinero, tomamos mejores decisiones, evitamos quebraderos de cabeza y gestionamos mejor lo que hemos conseguido con esfuerzo. Y esto es válido para todos, desde los más jóvenes hasta los más mayores.

Artículo publicado en el Diari d’Andorra 26.06.2025