
El pasado 2 de abril, en lo que él mismo denominó “Liberation Day”, Trump anunció una lista de aranceles que los dejan a niveles no vistos desde el siglo XIX. Si en Indepence Day, Will Smith se enfrentaba a los alienígenas, esta peli va de Trump contra todos.
El riesgo principal es que, en tanto que son un impuesto al consumidor, la cosa termine en recesión, a la vez que elevan la inflación, dejando a la Fed sin margen para bajar tipos. Asumiendo que los aranceles finalmente se rebajan, la clave para saber si se evita la recesión es cuánto dura la incertidumbre actual, y hasta dónde llegan las represalias de los países afectados. Al menos, el entorno macro previo es muy sólido y el choque inflacionista debería ser, esta vez sí, transitorio, con lo que los daños tendrían que ser limitados.
Creían los mercados hasta hace nada que los aranceles eran solo una táctica de negociación. Algo de eso hay seguro, pero en buena parte se quedarán, entre otras cosas, porque el gobierno los considera una herramienta fundamental para reducir el déficit y rebajar impuestos. Lo anterior, junto con la desregulación, está entre las promesas de Trump, y creemos que llegarán también.
Tal vez las abultadas correcciones de los mercados de estos últimos días se deban, en parte, a un punto de exuberancia previa. La incertidumbre es enorme, y el rango de posibilidades es amplio. Las turbulencias pueden persistir: nos hemos acostumbrado mal a rápidos rebotes de los activos de riesgo, pasara lo que pasara, pero la dispersión de rendimientos es enorme y abundan buenas oportunidades con las que construir rendimientos más que interesantes para el medio plazo.
Cierre de redacción: 8 de abril de 2025