Una vez más, el gobierno de Brasil ha interferido en Petrobras, compañía más grande del país y sobre la cual posee algo más del 50% de las acciones con derecho a voto (y un 28,7% del total del capital social). El presidente Lula decidió destituir a Jean-Paul Prates, director general de la compañía, y sustituirlo por Magda Chambriard, quien parece más dispuesta a seguir las directrices de un Gobierno que quiere usar la empresa para lograr ciertos objetivos políticos. La injerencia de cualquier Ejecutivo en una empresa cotizada no suele ser del agrado del mercado, que teme que los intereses de los accionistas queden en un segundo plano. Las acciones de Petrobras cayeron más del 20% durante el mes siguiente a la decisión y lastraron notablemente al Bovespa, donde tiene un peso cercano al 15%.
No solo esto explica el mal comportamiento del índice en lo que llevamos de año. Las menores expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal han favorecido un fortalecimiento del dólar norteamericano, que afecta a países con mucha deuda en esta moneda, como Brasil.
Sin embargo, no todo son sombras en el país carioca. El crecimiento del PIB en el primer trimestre del año fue del 0,8% frente al 0,5% esperado, revisando al alza las expectativas para lo que resta de año hasta el 2,2%. Se espera que el principal motor de crecimiento sea el consumo privado, que podría dar un impulso a las utilidades corporativas. Además, estamos observando un mercado laboral resistente y los estímulos fiscales también deberían impulsar la economía en el corto plazo en un año 2024 con el mayor número de días laborables en dos décadas.
Asimismo, Brasil ya está inmerso en un ciclo de recortes de tasas de interés, sumando siete bajadas consecutivas hasta el 10,50% en el momento de escribir estas líneas, desde el 13,75% del pasado año. De los últimos seis ciclos completos de recortes, en cuatro de ellos el MSCI Brazil Index (en USD) se comportó positivamente, acumulando un 96,7% de retorno. Mientras, solo en dos el rendimiento fue negativo, con un 17,3% acumulado.
En términos de valoración, a pesar del 16,24% de ROE (Return on Equity) y crecimientos sólidos, el MSCI Brazil cotiza a 7,4x beneficios, comparado con los 9,3x de media de los últimos cinco años y los 14x de sus pares emergentes. Para los amantes del dividendo, ofrece una rentabilidad del 6,7%.
Sin duda, es necesario vigilar muy de cerca la escalada de intervencionismo gubernamental, pero el potencial económico de Brasil está ahí con valoraciones que no vemos desde hace tiempo.
Cierre de redacción: 10 de julio de 2024