Sigue la fiesta - Creand
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Sigue la fiesta

Sigue la compra masiva de activos de riesgo. Da igual que en Francia caigan los gobiernos como moscas, que Israel ataque Qatar, que Polonia derribe drones rusos, que la macro americana desacelere o que la Fed sea el saco de boxeo del gobierno americano. Y menudos guantazos le está atizando, por cierto. Por si fuera poco intentar echar a una de sus gobernadoras por presuntas irregularidades (de antes de acceder al cargo), han aprovechado para nominar como miembro a Stephen Miran, el primero que compaginará el cargo con otro en el gobierno americano (algo que jamás había sucedido antes). Ni siquiera el verano, que suele ser propicio a episodios de volatilidad, nos ha regalado corrección alguna. Los inversores siguen comprando, sin descanso. Da igual todo.

Tampoco es que la cosa sea tan terrible, no se pretende dramatizar. Los conflictos geopolíticos no suelen tener impacto duradero en los mercados, salvo que arrastren consigo a la economía. El mercado laboral americano puede permitirse desacelerar sin que se deteriore el consumo, porque la reducción de la inmigración ha reducido a su vez la oferta de mano de obra, y los salarios para los que quedan se mantienen firmes. Y la Fed resiste, de mala manera, pero de momento resiste, al acoso gubernamental. Mientras tanto, corre el champán entre los proveedores de inteligencia artificial. Oracle ha sido el último en añadirse a la fiesta, anunciando cifras que dejaron boquiabiertos a propios y extraños en compromisos en sus servicios en la nube —parece que, en su gran mayoría, de OpenAI (ChatGPT, para quien no lo siga), que no tiene el dinero que ha prometido gastar—. Al rescate, pocos días después, apareció Nvdia (que es quien le vende los chips a Oracle). Se trata de una triangulación que debiera provocar un arqueo de cejas, cuanto menos.

El CEO de Citigroup se hizo famoso por una entrevista en el Financial Times en la que dijo que, mientras suene la música, hay que bailar. Y que eso hacían ellos, bailar. El problema es que la entrevista la dio en 2007, y el banco que dirigía casi desaparece solo unos meses después. Un servidor tiene el defecto de admirar a gente diametralmente opuesta, como Charlie Munger, escudero (bastante más que eso, pero dejémoslo ahí) de Warren Buffett, para el que no le suene el nombre. Decía que el dinero de verdad no se gana ni comprando ni vendiendo, se gana esperando. Desgraciadamente, la paciencia no es algo que se piropee demasiado hoy en día, tal vez sea porque vivimos en mundos digitales, todos acostumbrados a lo instantáneo. El mundo no está tan mal (ni tan bien), y no tenemos ni idea de si la IA es una burbuja o no, y, si estuviera en gestación, la cosa puede durar años. Pero sí sabemos una cosa: el riesgo se paga mal.

La paciencia es la virtud de un inversor. Hay que saber esperar a que lleguen mejores oportunidades, para lo que hay que dejar disponible una parte de nuestra cartera. Hay que rebuscar para encontrar buenas ideas (que las hay). Pero hay que saber esperar también. A que maduren las que funcionan peor. Y dejar que las buenas ideas sigan su camino, sin precipitar ventas solo para recoger ganancias. Mucha paciencia, vaya. Tendrá recompensa.

Cierre de redacción: 6 de octubre de 2025

Escrito por
Autor post
David Macià Pérez
Director de Inversiones y Estrategia de Mercados en Creand Asset Management en Andorra