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Principales variables que afectarán a los mercados de renta fija en el 2026

Los mercados en el 2025 han estado muy relajados y solo se activó una mayor volatilidad ante el anuncio de las tarifas comerciales de Trump, en el denominado “Día de la Liberación”, ante el temor a la desaceleración económica, y cuando aparecieron las llamadas “cucarachas de crédito” (termino apodado por el CEO de JP Morgan, James Dimon) en relación con incumplimientos en el mundo del crédito privado —en esencia, financiación directa que no se negocia en mercados públicos ni suele pasar por la banca tradicional—, lo cual afecta principalmente a empresas pequeñas y medianas no cotizadas (Tricolor, First Brands). Todo esto ha durado poco tiempo y en general sigue habiendo vientos de cola para la renta fija: elevada demanda y liquidez (un factor clave), la volatilidad permanece baja, las empresas presentan unos balances saneados, sólidos beneficios y todavía una baja tasa de default.

En el 2026 hay una elevada probabilidad de que podamos ver un aumento de la rentabilidad de los tipos de interés y una descompresión de los diferenciales de crédito, aunque muy por debajo de la media histórica. En todo caso, el carry (la periodificación de la TIR de adquisición)seguirá ofreciendo un colchón suficiente ante movimientos adversos en los precios de los bonos.

En cuanto a tipos de interés, se prevé una mayor divergencia en los principales bancos centrales. Actualmente, la situación es la siguiente: el BOJ sube tipos, el BCE se siente cómodo manteniéndolos y la FED estrenará nuevo responsable en substitución de Powell y, a propuesta de Trump, estará más centrado en bajar los tipos de interés buscando el equilibrio que le permita mantener su independencia.

La vertiente fiscal se convierte en el riesgo clave: el déficit persistente y el aumento del pago de intereses de la deuda, que ya llega al 2 % sobre PIB a nivel mundial, es donde los inversores pondrán la vigilancia. En Europa, sobre todo, se esperan récords de emisiones del Gobierno, pero va a seguir habiendo una gran demanda, dada la elevada liquidez existente en el mercado.

Por plazo, el term premium debería incrementarse y ofrecer una curva en EUR más pronunciada: los temores inflacionarios pueden volver a surgir con mejores datos macroeconómicos y debido a que muchos países no han presentado planes fiscales claros y creíbles. A esto hay que añadirle el cambio de las pensiones holandesas, que pasan de un modelo de prestación definida a uno de aportación definida, que hará que vendan buena parte de la deuda que tienen a largo plazo que les permitía cubrir el compromiso de la prestación definida. Para ponerlo en perspectiva, disponen de una tenencia de 1,6 billones de euros o el 65 % de bonos soberanos de los fondos de pensiones de la eurozona.

En cuanto a la renta fija privada, las valoraciones son exigentes, pero ahora mismo no está siendo un motivo para vender, ya que las rentabilidades siguen siendo atractivas y ofrece una baja volatilidad junto con la gran solidez de los factores técnicos y fundamentales.

Destacan los bonos Investment Grade, donde observamos una mayor convergencia entre el crédito y la deuda soberana (hasta 80 compañías de la eurozona ofrecen rentabilidades inferiores a los bonos del Gobierno francés). De hecho, se están convirtiendo en el nuevo activo libre de riesgo, en este caso, ante una mayor abundancia de bonos del gobierno por las emisiones netas que se esperan en el 2026.

Los riesgos principales en este ámbito son la finalización de la flexibilización monetaria, un aumento de los tipos de interés y, si pensamos en un final de ciclo, veríamos más fusiones y adquisiciones, compras apalancadas, inversión en capital (especialmente en IA) y actividades orientadas a los accionistas. Estas actuaciones impulsarían un aumento de las emisiones y un deterioro gradual de las métricas crediticias, especialmente entre los emisores con menor calificación crediticia y los sectores centrados en la IA.

La prioridad deberá seguir siendo la preservación delcarry y de la calidad crediticia de las carteras, por lo que es aconsejable una mayor cautela ante la dispersión que se espera entre IG y los productos de renta fija con una mayor beta (high yield, mercados emergentes, etc.), sumado a un mayor escrutinio del crédito privado.

Cierre de redacción: 7 de enero de 2026

Escrito por
Autor post
Josep Maria Pon, CIIA
Director de Renta Fija y Activos Monetarios
Creand Asset Management Andorra