Los factores que explican la fortaleza del dólar durante el último año y medio siguen vigentes y no parece que vayan a cambiar a corto plazo, por lo que la divisa sigue cotizando en la banda inferior del rango 1,07-1,10 en la que se encuentra desde principios de 2023.
En primer lugar, la resistencia de la economía estadounidense se ha mantenido con creces y, aunque hemos tenido algunos indicios de debilitamiento del consumo, el crecimiento sigue siendo superior al de la eurozona, donde los últimos PMI han puesto en entredicho la mejora de la situación económica de la región.
En segundo lugar, el auge de la inteligencia artificial, con los siete magníficos a la cabeza, explica en gran parte el comportamiento positivo de la bolsa, que ha registrado importantes entradas de capital extranjero, lo que ha impulsado aún más la fortaleza del dólar.
Obviamente, las elecciones parlamentarias anticipadas que convocó el presidente Macron tras los decepcionantes resultados de su partido en las elecciones europeas también han beneficiado al dólar. No solo por la mayor volatilidad derivada de la incertidumbre política, sino también por el toque de atención sobre la situación fiscal de la eurozona, ya que el brazo ejecutivo de la Unión Europea se está planteando abrir “procedimientos por déficit excesivo” contra Francia y otros seis países. Con la coalición de izquierdas del Nuevo Frente Popular asegurando el sorprendente resultado de ser el grupo más grande del parlamento, mejorar la situación fiscal del país puede resultar una tarea tediosa.
Por último, y seguramente lo más importante, el dólar estadounidense mantiene su ventaja de rentabilidad. De hecho, en la última reunión del BCE los tipos oficiales se redujeron en 25 puntos básicos, mientras que en Estados Unidos la Reserva Federal decidió mantenerlos estables. Los decepcionantes datos de inflación del primer trimestre han retrasado los recortes de tipos hasta diciembre, según el gráfico de puntos de la Reserva Federal, mientras que el consenso es más optimista y se esperan dos recortes este año.
Por lo tanto, ¿qué podría afectar a la fortaleza del dólar? Probablemente, unos datos económicos estadounidenses mucho más débiles, que permitirían a la Reserva Federal bajar los tipos a un ritmo más rápido.
Cierre de redacción: 10 de julio de 2024