¿Quiénes son los bond vigilantes y por qué pueden poner en jaque a los gobiernos? - Creand
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¿Quiénes son los bond vigilantes y por qué pueden poner en jaque a los gobiernos?

Con un nombre que parece sacado de una película del Oeste, los bond vigilantes (len español, «justicieros de los bonos») son una fuerza real dentro del sector financiero. Quizás no aparecen mucho en los informativos, pero tienen el poder de condicionar las políticas económicas de un país entero. A continuación explicaremos quiénes son y cómo pueden hacer temblar a gobiernos enteros.

Los bond vigilantes son participantes del mercado de bonos (a menudo fondos de inversión, bancos o empresas de seguros) que, comprando o vendiendo deuda pública, según la confianza que tienen en la gestión económica de un país, presionan a los gobiernos para que mantengan políticas fiscales responsables. Así, cuando perciben que un gobierno incurre en un alto déficit presupuestario, aumenta su deuda o adopta políticas que podrían provocar inflación, venden los bonos de este gobierno en grandes cantidades. ¿Y qué sucede cuando venden los bonos de un país? Que su precio baja y esto hace aumentar los tipos de interés. Por lo tanto, se encarece la financiación pública y el gobierno de turno puede verse obligado a reconsiderar sus políticas. Estas acciones no se realizan por motivos ideológicos, sino porque estos inversores quieren asegurarse de que el país podrá devolverles el dinero invertido. Cuando pierden la confianza, su reacción puede desencadenar una auténtica crisis de certidumbre en los mercados. Y los gobiernos, que necesitan financiación constante, se ven forzados a reformular presupuestos o aplicar recortes para recuperar el favor de los inversores.

Algunos ejemplos conocidos los encontramos en Estados Unidos durante los años noventa, con el presidente Bill Clinton, cuando los déficits fiscales crecientes generaban preocupación en el mercado. Los bond vigilantes vendieron de forma masiva bonos del tesoro y situaron la rentabilidad del bono a diez años por encima del 9 %. La Administración Clinton cambió de rumbo y aprobó recortes de gasto y aumentos de impuestos, con lo que redujo el déficit y, en consecuencia, la rentabilidad de los bonos. También actuaron durante la crisis de la deuda en la zona euro en 2010-2011, haciendo que se disparara la rentabilidad de los bonos griegos e italianos. En el caso de Grecia, los mercados perdieron el acceso a la financiación, con tasas de interés superiores al 30 %, y fue necesario un rescate por parte del FMI y la UE, a cambio de duras medidas de austeridad. En cuanto a Italia, el bono a diez años superó el 7 %, que se consideraba un nivel insostenible que ponía en duda la viabilidad de la deuda italiana. Esta situación acabó con la dimisión de Silvio Berlusconi y su sustitución por parte de Mario Monti. Más recientemente, el presupuesto presentado por Liz Truss en el Reino Unido en 2022 incluía un gran paquete de recortes de impuestos sin una financiación clara. Los bond vigilantes vendieron bonos del gobierno británico, lo cual provocó un fuerte aumento de los rendimientos. El Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para estabilizar el mercado y Liz Truss dimitió solo cuarenta y cinco días después de asumir el cargo. En Japón (2023-2024), tras décadas de mantenimiento de unos tipos de interés extremadamente bajos, se puso en duda la continuidad de esta política y se vendieron bonos, con la consiguiente subida de las rentabilidades. El Banco de Japón comenzó a flexibilizar el control de la curva de rendimientos, lo cual permitió una fluctuación más grande de los tipos. Y, recientemente, en Francia, los legisladores intentan adelantarse al escrutinio de los mercados buscando fórmulas para cumplir los objetivos de déficit.

En conclusión, los bond vigilantes no son personas concretas y no llevan uniforme ni placa, son una forma de describir el poder colectivo del mercado para castigar a los gobiernos que consideran irresponsables. Cuando pierden la confianza, actúan y lo hacen con una contundencia que puede hacer cambiar presupuestos o jefes de estado. Sus acciones pueden verse contrarrestadas, a menudo por los bancos centrales, que pueden salir al rescate comprando deuda pública y de este modo apaciguar la presión de los mercados. Pero no debemos menospreciarlos, ya que pueden incluso tener un efecto en nuestra vida cotidiana. No olvidemos que, para equilibrar el déficit, el Gobierno puede verse obligado a reducir servicios públicos como la sanidad, la educación o las pensiones, además de aumentar los impuestos. 

Artículo publicado en el Diari d’Andorra 13.08.2025

Escrito por
Autor post
Josep Maria Pon
Director de Renta Fija y Activos Monetarios de Creand Asset Management