Todos los días oímos nuevas noticias relacionadas con el lanzamiento de nuevos modelos de inteligencia artificial, como ChatGPT (Open AI), Claude (Anthropic), Gemini (Google), Llama (Meta), Grok (xAI) o Deepseek (Hangzhou), entre otros. Todo el mundo habla de ellos y cada vez más gente los utiliza, a nivel personal o en la empresa.
Y seguro que muchos de vosotros os habéis preguntado alguna vez: ¿por qué no invertimos en este sector si vemos que hay tanto interés y que crece tanto? Ahora mismo, la respuesta es que aún no se puede invertir, o bien porque son empresas privadas (no cotizan) o bien porque forman parte de un conglomerado muy grande, como Google o Meta, y, por lo tanto, estaríamos invirtiendo en otros sectores de negocio, no solamente en IA. La mayoría de empresas privadas siguen levantando capital en rondas de financiación para intentar liderar el sector, y no se descarta poder ver alguna OPI (oferta pública inicial) para empezar a cotizar públicamente en los próximos meses.
Como alternativa a estas empresas, podemos invertir en el ecosistema de la IA a través de subsectores muy relevantes dentro de la cadena de valor de la inteligencia artificial, ya sean proveedores o beneficiarios de estas empresas como, por ejemplo, los siguientes:
Los semiconductores y GPU, son las empresas que suministran el motor necesario para que las IA puedan funcionar con altas prestaciones.
Los data centers,queson las infraestructuras tecnológicas necesarias para construir los centros de datos vinculados a las IA, dotados de conexiones buenas y estables.
La energía, ya que las empresas de inteligencia artificial son muy intensivas en gasto energético. La energía nuclear ha resurgido como una de las fuentes más eficientes y constantes para resolver este elevado consumo sin repercutir en costes muy elevados.
La ciberseguridad,un área que, con la adopción de nuevos modelos de IA, las empresas amplían las superficies de vulnerabilidad para poder recibir ciberataques.
Las plataformas de datos,que seencargan de recopilar, almacenar, preparar y analizar los datos para que los puedan utilizar tercerosy que les sean útiles.
Como se puede apreciar, el mundo de la inteligencia artificial es mucho más amplio de lo que parece en un inicio. Se producen constantemente cambios y creaciones, tanto de nuevas empresas como de nuevos puestos de trabajo.
En un futuro próximo es muy probable que, a medida que las empresas vayan optimizando sus progresos, su productividad vaya siguiendo la tan famosa curva decreciente de utilidad marginal. Esta curva nos describe cómo, por cada unidad invertida, el beneficio resultante de esta inversión va reduciéndose cada vez más. Algunas de las compañías que están inmersas en liderar el cambio en la IA se verán afectadas, tal como sucedió con la revolución de Internet, y podrían quedar en un segundo plano.
Por lo tanto, para intentar estar al día y no perder el hilo de todas estas constantes innovaciones tecnológicas, es importante estar bien informados y asesorados por profesionales especialistas en analizar este tipo de empresas y los servicios que ofrecen.

Artículo publicado en el Diari d’Andorra 11.09.2025