Si algo sabemos de las economías latinoamericanas, es lo sensibles que son a eventos políticos internos, por un lado, y al estado de la economía de Estados Unidos, por otro. Durante la primera mitad de 2025, ambos factores han afectado, positiva o negativamente, a las expectativas de crecimiento de los principales países de la región.
En este sentido, la OCDE ha actualizado las previsiones de crecimiento para lo que resta de 2025 y para 2026. En agregado, Latinoamérica crecerá, según el organismo, un 2,3 % este año y un 2,5 % el próximo año, lo que la situaría, por cierto, como la región con menor crecimiento dentro de las economías emergentes.
Pero no todos los países dentro del bloque tendrían un desempeño similar. Veamos las perspectivas para los principales países.
En primer lugar, tenemos a Brasil, donde tras crecer a un ritmo del 3,4 % en 2024, desacelerará hasta el 2,1 % en 2025 y el 1,6 % en 2026. El déficit fiscal y la inestabilidad política están haciendo mella en las finanzas públicas y el consumo interno empieza a resentirse, impactado entre otras cosas por una tasa del Banco de Brasil del 15 %.
México, por su lado, empieza a notar las tensiones comerciales con su vecino del norte. Del desenlace de las negociaciones con Estados Unidos dependerá en gran medida el desempeño de la economía azteca para los próximos 18 meses, en los que la OCDE prevé una desaceleración hasta el 0,4 % desde el 2,1 % registrado en 2024.
La otra cara de la moneda la tenemos en el Cono Sur. Chile se está beneficiando de una mayor actividad en los sectores minero y energético, esenciales para su economía. Aunque levemente, se espera que mejore en cuatro décimas las estimaciones anteriores hasta el 2,4 % de crecimiento para 2025. Pero sin duda, la sorpresa positiva parece que llegará desde Argentina, donde tras observar una caída del PIB del 1,7 % en 2024, se estima que crecerá un 5,2 % este año y un 4,3 % en 2026. Desde mediados de 2024 se registra superávit fiscal, lo que ha favorecido la reducción de la prima de riesgo del país de manera notable. Después de haber coqueteado con la hiperinflación en 2023, Argentina ha logrado que la inflación intermensual se sitúe en el 1,5 %, aún alta para los estándares de economías desarrolladas, pero sin duda mejorando mes a mes en este ámbito. Además, se ha abandonado el cepo cambiario después de mucho tiempo, y las cifras de actividad en los sectores agrícola y energético son como para ser como mínimo tan optimistas como la OCDE.
Cierre de redacción: 23 de junio de 2025