A principios de año, prácticamente todo el mundo esperaba que el dólar se fortaleciera más. Las políticas de Trump se consideraban inflacionarias, pero en conjunto se esperaba que mantuvieran el crecimiento: «Hagamos a Estados Unidos grande otra vez». Por el contrario, Europa seguía estancada, con Alemania experimentando un crecimiento muy débil y Francia en medio de un caos político. El diferencial de tipos de interés y crecimiento a favor de EE. UU. solo podía tener un resultado posible: el dólar se mantendría fuerte. Pero las cosas no salieron como se esperaba. En el primer trimestre, el dólar se hundió un 4,5 % frente al euro. ¿Qué ha salido mal?
Trump ha iniciado una feroz guerra comercial y ha aumentado los aranceles a los bienes importados. Teóricamente, cuando un país impone aranceles a las importaciones, la moneda del país exportador se deprecia para compensar el aumento del precio pagado por sus productos. La realidad es que los mercados se han visto sorprendidos por la magnitud de estos aranceles y se preocupan por el impacto que tendrán en el crecimiento de EE. UU.; ahora, además, observan que la Reserva Federal reduce las tasas de interés más de lo previsto inicialmente. Al mismo tiempo, Alemania ha sorprendido a los mercados con el anuncio de un colosal plan de estímulo fiscal en defensa e infraestructuras que ha dado paso a un BCE un poco más agresivo. El diferencial de tipos de interés y el crecimiento en retroceso llevaron al dólar a una línea descendente, y este movimiento se vio agravado aún más por el cierre de posiciones largas.
Creemos que el mercado se ha vuelto demasiado pesimista en cuanto a las perspectivas económicas de EE. UU. Por supuesto, todo depende del nivel final de los aranceles, pero, en última instancia, creemos que el objetivo de Trump no es hundir la economía, sino todo lo contrario. En segundo lugar, aunque el giro de Alemania por lo que respecta a la generosidad fiscal es un revulsivo, probablemente no tendrá efectos hasta el próximo año. A medida que se reajusten las expectativas de crecimiento, también lo hará el tipo de cambio del eurodólar. Sin embargo, teniendo en cuenta todo este panorama, tal vez no seamos tan positivos con respecto al dólar como lo éramos a principios de año.
Cierre de redacción: 31 de marzo de 2025