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¡Porque no es oro todo lo que reluce!

Como profesional del sector financiero, seguramente me habréis escuchado hablar de cómo ha evolucionado el mercado y cómo la oferta de productos financieros ha crecido exponencialmente (y sigue haciéndolo). Esta evolución ha estado marcada por la innovación, las nuevas oportunidades y la diversidad de opciones. Sin embargo, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo se eligen los mejores fondos de inversión en un mercado tan saturado? Si no lo habéis hecho, os invito a seguir leyendo y descubrir por qué no es oro todo lo que reluce. Llegados a este punto, es donde os adelanto que entra en juego el papel del selector de fondos.

Su misión, comparable a la de un auténtico «Sherlock Holmes» de los fondos, es identificar al ganador. Para ello, deben encontrar una forma de diferenciar los mejores fondos de los mediocres, lo que requiere tiempo y recursos significativos para investigar todas las opciones. El primer paso es el análisis cuantitativo que nos permite identificar los fondos que tienen un buen rendimiento y que, además, tengan una consistencia demostrada a lo largo del tiempo. Evaluar el riesgo y la solidez de un fondo es esencial para proteger el capital de los inversores.

Posteriormente, se analizan aspectos cualitativos como el estilo, la metodología o la política de inversión, etc., en una investigación detectivesca que nos da una visión clara y detallada tanto del fondo como del equipo gestor. Además, este proceso implica construir relaciones con los gestores de fondos y otros actores de la industria, lo que resulta crucial para obtener información de primera mano, con el máximo de fiabilidad y detalle.

Estas relaciones se vuelven de gran importancia no solo en el proceso de selección, sino también en la etapa final, no por ello menos importante, que es la monitorización continua. Una vez seleccionados los fondos y puestos a disposición de nuestros equipos, debe realizarse un seguimiento de todos los aspectos clave, tanto cuantitativos como cualitativos, para garantizar que los fondos sigan cumpliendo con los objetivos establecidos y minimizar los posibles riesgos no inherentes al mercado, como controversias por malas prácticas, la fuga del equipo gestor o cambios en el proceso de inversión.

¡Una tarea ardua y no exenta de dificultades! Por si discernir a los mejores entre los más de 80 000 fondos de inversión domiciliados en Europa no fuera suficiente, los selectores nos enfrentamos a otro gran reto: intentar satisfacer a los distintos equipos de gestión, ya que las demandas que pueda tener un asesor financiero no son las mismas que las de un inversor institucional, al igual que las de un cliente nacional pueden diferir de las de uno extranjero. Equilibrar y satisfacer las necesidades específicas de diferentes regiones y clientes a nivel de grupo en ocasiones puede resultar una tarea abrumadora. Sin embargo, es tan importante escoger el mejor producto dentro de su categoría como tener claro cuáles son nuestros objetivos.

Actualmente, nos apoyamos en diversas herramientas, la más reciente de las cuales es la inteligencia artificial, que podría redefinir y facilitar el análisis de datos para la selección y monitorización de fondos. Adaptarse a estas tecnologías mientras se mantiene el juicio humano es un desafío clave en el que sin duda deberemos trabajar.

En resumen, los selectores de fondos de inversión desempeñan un papel determinante en el ámbito financiero, al actuar como puente entre los inversores y el vasto mundo de las opciones de inversión. Pese a afrontar numerosos desafíos, la experiencia y la capacidad de análisis son fundamentales para guiar a los inversores hacia decisiones más informadas y estratégicas. No me cabe duda de que el trabajo del selector seguirá siendo indispensable en la búsqueda del fondo perfecto en un mundo financiero cada vez más complejo.

Artículo publicado en el Diari d’Andorra 11.12.2024

Escrito por
Autor post
Sheila Toledo Soler
Analista de Fondos Externos de Creand Crèdit Andorrà