2024 está siendo un año difícil para los inversores en las principales monedas locales latinoamericanas. El real brasileño se ha depreciado más de un 11% frente al dólar en lo que va de año, mientras que el peso mexicano o el peso colombiano lo han hecho un 12% y un 8%, respectivamente.
Varios factores explican este comportamiento. El ciclo de política monetaria ha ido, esta vez, por delante del de las economías más desarrolladas. En Latinoamérica se subieron antes las tasas de interés para combatir la inflación, y también se han recortado con mayor premura, restando cierto interés de parte de los inversores globales. Muchos ven en el plano político otra de las causas. Claudia Sheinbaum obtuvo una mayoría más abultada de lo previsto en México en las pasadas elecciones, y se une a Lula y Petro dentro de los mandatarios que favorecen un mayor gasto público financiado a través de aumentos del déficit.
Un tercer factor, este sí directamente relacionado con el mercado de capitales, tiene que ver con la crisis de carry trade del yen japonés que presenciamos a principios de agosto. El Banco de Japón sorprendió al mercado aumentando la tasa de interés en 15 puntos básicos, suficiente para desencadenar una fuerte apreciación del yen. Muchos inversores, que habían tomado préstamos en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento, comenzaron a deshacer rápidamente sus posiciones para limitar las pérdidas. El proceso de desapalancamiento, como suele ocurrir en estos casos, amplificó los movimientos. Uno de los principales destinos de los inversores de carry trade han sido y son las monedas latinoamericanas, en especial el peso mexicano y el real brasileño. Las ventas masivas en estas monedas para deshacer la operativa de carry trade provocaron fuertes depreciaciones de las mismas frente al dólar y otras monedas fuertes.
La reciente debilidad de las monedas locales plantea un dilema a los bancos centrales, en medio del ciclo de recorte de tasas: seguir recortando y a mayor ritmo que la Reserva Federal para estimular el crecimiento y el empleo, o tomarse un respiro para entre otras cosas apoyar la divisa. Seguramente encontraremos respuestas distintas caso por caso. Brasil, por ejemplo, ha optado por la segunda opción desmarcándose del resto de la región. Tras recortar la tasa desde el 13.75% hasta el 10.50%, el Banco Central de Brasil decidió aumentar la referencia en 25 puntos básicos hasta el 10.75%.
No debería sorprender, dentro del actual entorno de tasas de interés más bajas y políticas fiscales expansivas, una mayor debilidad de las monedas locales en Latinoamérica. Es por ello fundamental diversificar adecuadamente el riesgo en este ámbito, más aún para aquellos inversores que cuentan con exposición permanente en estos países.
Cierre de redacción: 7 de octubre de 2024